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Un Cacho de Buenos Aires

Entrevista a Cacho Castaña
Por Marcos Calligaris

Humberto Vicente Castagna es su nombre real, pero no se gasten en llamarlo Humberto porque no se va a dar por aludido. Él responde al apodo de Cacho. Cacho Castaña.

Cacho Castaña es el músico que arribó al buen puerto del estilo propio en género del tango.

Cacho es el compositor que escribió más 2500 canciones donde figuran verdaderos clásicos del 2 x 4.

Cacho Castaña es el “tipo macanudo” que se sienta en el ‘Café la Humedad’, un sábado con trampas, de billar y reunión.

Cacho es ese tanguero, que como muchos cayó rendido ante la “garganta con arena” del Polaco Goyeneche.

Cacho Castaña es “aquel hombre de los que ya no hay más”, como suele confesar Adriana Varela.

Cacho Castaña es un típico porteño de barrio, un ex roquero, un ex solterón, un ganador, un ‘cacho’ de Buenos Aires.

Se baja el telón, Cacho Castaña, va a hablar de su vida y toma la delantera resumiendo su infancia en menos de un párrafo: ‘Nací en Capital Federal, en el barrio de Flores, un 11 de junio de 1900… (suelta la primera carcajada y logra impedir que calculemos su edad) Me crié en ese mismo barrio y fui a un colegio de curas. A los 6 años empecé a estudiar piano y me recibí a los 14. Un año antes había empezado a tocar el piano en la orquesta típica de tango del maestro (Oscar) Espósito. A esa misma edad fui pianista estable de Radio Excelsior.’

Justo antes de escuchar mi primera pregunta, Cacho dispara:

‘Yo quería ser como Mariano Mores, pero después apareció Elvis Presley y se pudrió todo. Nos dejamos crecer las patillas, empezamos a mover las pelvis y nos fuimos a la mierda todos los pibes…’

¿Te metiste musicalmente con el rock?

Si, claro. Tenía mi grupo de Rock. En esa época hacíamos Rock and Roll en castellano como los Teen Tops. Pero después la pegamos con el tango mezclado, ese mismo estilo que hago ahora.

Y ese ¿Se podría decir que es tu sello particular?

Si. En la década del ‘70, lo único que te pedían las compañías discográficas eran discos populares. El tango nunca vendió muchos discos. Yo tenía la idea de hacer uno muy distinto y desde que empecé a producirme sólo, tuve la suerte de conseguir siempre discos de oro y platino. Está bien, no son ‘tango-tango’, son ‘tango-balada’. De todas maneras, hoy me doy cuenta de que no estaba tan equivocado.

Tanguero familiero

Como todo hombre orgulloso de sus raices, Cacho vuelve sobre sus orígenes, sobre su familia. Lo escuchamos atentamente.

“Mi familia era maravillosa. Estaba compuesta por mis viejos y mis dos hermanos. Lamentablemente ya fallecieron todos, pero puedo decir que tuve una infancia muy feliz. Éramos como los Campanelli. Mi vejo era Zapatero. Yo también, mi profesión era ‘dibujante de calzado de dama’”.

¿Había algún otro músico en la familia?

No. Nadie.

Entonces ¿de dónde te nace el amor por la música?

¿Yo qué sé? Quería ser artista, tocar el piano, la guitarra, cantar. Creo que es algo que nace con uno. Estudié 8 años música y ni me di cuenta. Pero si vos pensás que vas a hacer una carrera de 8 años… te suicidás. (vuelve a reír a carcajadas). Es así, cuando algo te gusta ni te das cuenta.

¿En qué momento te diste cuenta que estabas instalado definitivamente?

Fue hace mucho tiempo. El primer tema que metí discográficamente fue en el año ‘70. En aquel momento fui al festival de música de Japón y gané con el tema ‘Me gusta, me gusta’. Nunca supe cómo les gustó a los japoneses y si me lo explicaban tampoco iba a entender.

De todos modos yo ya había lanzado mi disco en Argentina y venía funcionando muy bien. Además hacía 3 años que venía haciendo televisión, cantaba todos los fines de semana en los ‘Sábados de la bondad’, que conducía Héctor Coire por Canal 9.

 

¿Qué le dio tu música al género del Tango?

Pienso que documenté un poco más la época. La época del conventillo y del malevo ya no existe más. A su vez, trato de hacer música más moderna, más roquera, más podrida. Es como cambiarle un poco la pilcha.

¿Cómo es un típico día de Cacho Castaña?

Nunca es igual. Siempre ando de un lado para el otro. A veces tengo que ir a un programa, otras veces a una radio, tengo que pasar por la compañía, charlar con los músicos. Nunca tengo un día parejo, es tremendo.

 

¿Te seguís juntando con tus amigos del barrio?

Si, totalmente. Eso no puede cambiar nunca. Eso es como el club, no lo podés cambiar. (Cacho aprovecha para recordar que es hincha de San Lorenzo)

 ¿Qué música te gusta escuchar?

De todo, según el estado de locura que tenga. En el auto tengo los discos de Rodrigo, del Polaco Goyeneche, de Alejandro Sanz, de Luis Miguel, etc.

¿Ves alguna figura joven que esté surgiendo en el tango?

El que va a andar muy bien es este pibe que nació en Flores que se llama Cacho Castaña. Ese pibe va a andar bien. Dale un poquito de tiempo nomás.

Describime cómo vivís la relación con las mujeres en tus shows. Son muy particulares…

Si, me gritan de todo. Se genera un ambiente lindo donde me gritan y yo les contesto. Es un quilombo, muy divertido.

Pero ahora se te acabó la soltería… ¿Te cambió mucho la vida después del casamiento?

Si, llego más temprano a casa.

 Estuviste internado hace poco. ¿Cómo estás de salud?

Bien, bien. Eran todas pelotudeces. Todo bien, todo bien.

¿Preferís seguir cantando hasta el final o te ves largando antes?

Me imagino que voy a largar antes, no voy a dar lástima, viste…

A Cacho Castaña le gusta hablar de todo. Quedó comprobado.

Y no va a retirarse sin antes dejarnos dos novedades. La primera es que en octubre saldrá su nuevo disco de cual no puede adelantar nada, porque tiene “todo verde todavía”.

De la segunda novedad puede adelantarnos un título: ‘El Arte de fumar debajo del agua’. Se trata de su autobiografía; de la historia de su vida que estará en las librerías el próximo año.

Algunos la tomarán como una biografía, para otros será un manual sobre cómo debe vivir un ‘verdadero macho’.

 

Ping-Pong con Cacho

Una comida: Los Mariscos

Bebida: Vodka

Estación: Verano

Club: San Lorenzo

Lugar para vacacionar: Punta del Este

Lugar para comer: Cualquiera donde haya Cena Show

Chango Spasiuk: “Soy una persona de pies descalzos”


Entrevista a Chango Spasiuk
Por Marcos Calligaris

Chango Spasiuk llega a Córdoba para presentar su octavo álbum, Pynandí – Los descalzos, donde vuelve a traducir en sonidos sus recuerdos de infancia entre inmigrantes.

Nacido en la ciudad misionera de Apóstoles, cerca de la frontera con Brasil y Paraguay, y  proveniente de una familia de ucranianos, Chango comenzó a tocar el acordeón desde muy pequeño.

Los sonidos de su música no podrían ser ajenos a la carpintería de Lucas, su papá violinista y de Marcos, su tío cantor; los patios musicales de tierra colorada, los pies descalzos, el clima subtropical, la selva, los anchos ríos; los agricultores de azadas y machetes, las plantaciones de yerba mate, los dúos de cantores. Todos esos componentes -que son él- lo iban a acompañar en su camino, primero por pequeños pueblos, luego por el circuito festivalero nacional y finalmente por los grandes escenarios mundiales.

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La voz del interior

Entrevista a Mario Pereyra
Por Marcos Calligaris

“Yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo”, expresaba el filósofo madrileño José Ortega y Gasset.

Y esta definición encaja milimétricamente en la forma de pensar de Mario Pereyra, este periodista líder de la radiofonía del interior, quien atribuye su gran presente al azar, las circunstancias, las coincidencias, e ineludiblemente al hombre. A él.

Fue él quien empezó a trabajar de locutor con prácticamente 18 años en su San Juan natal, y fue también él quien luego de un paso fugaz por la carrera de abogacía en La Plata decidió dedicarse de lleno a la locución. “Yo quiero ser esto” decidió, seguramente sin siquiera imaginarse todo lo que vendría después.

Y a lo que vino después, Mario lo resumen de la siguiente manera:

“Creo que todos los seres humanos necesitan de un poquito de suerte en la vida, y yo he tenido muchísima suerte. Con más talento que uno hay mil, pero a mí la suerte me ha dado todo lo que tengo. Me he dado el gusto de tener un programa súper exitoso, y ser parte de una radio que ya no sólo es orgullo de Córdoba, sino que está en todo el país.

Los sueños se han multiplicado, lo que uno pensó que podía hacer, se ha ido haciendo y mucho más también. Creo que en la vida de los hombres se van dando las cosas. Y yo soy lo que es la radio, si la radio ha sido exitosa, yo he sido exitoso junto con ella.”

Así es. Aquél hombre y su circunstancia terminó levantando un imperio. Cadena 3 pasó de ser una radiodifusora del montón, a ubicarse como una de las más importantes de la superficie federal y a liderar por abrumadores guarismos de audiencia en la provincia de Córdoba.

Sin embargo, el conductor de ‘Juntos’ apela al perfil bajo. Si bien es un hombre de los medios, curiosamente no le gusta ser entrevistado y pocas veces concede una nota. “Doy muy pocas entrevistas, soy muy reacio”, confiesa.

Pero esta vez aceptó la propuesta de Revista Yas!

El lenguaje corporal de Mario Pereyra confirma su incomodidad por la entrevista y sus primeras respuestas serán casi monosilábicas. Luego se irá sintiendo más a gusto.

Es un desafío para un periodista entrevistar a otro periodista…

Yo no soy periodista.

Usted no se considera periodista, sin embargo ejerce y se destaca en eso…

Si, soy un impostor.

¿No le gusta que le realicen entrevistas?

No. Repito mucho las cosas. Tantas entrevistas que ya he hecho…

¿Se considera de perfil bajo a pesar del alto grado de exposición que tiene en la radio?

Sí, soy de perfil muy bajo, demasiado bajo aunque últimamente menos.

¿A qué se debe que en los últimos tiempos se lo ha visto aparecer con más frecuencia por eventos públicos?

No sé… será que habré madurado. Ya estamos en una edad de madurar.

En una de las últimas fiestas empresariales a las que acudió, su presencia armó un verdadero revuelo. ¿A qué cree que se debe?

Sí, esa es la ventaja que tiene ir a pocas fiestas. Cuando vas, sos una figurita nueva.

Su afirmación suena muy humilde, usted se ha convertido en un personaje muy popular y a nivel nacional…

Yo actúo normalmente. Sucede que uno responde al lugar donde trabaja, y la Cadena 3 es muy fuerte, muy importante. Será entonces que si está uno, tiene la importancia que le da el medio donde trabaja.

Hace poco tiempo anunciaron con bombos y platillos el nuevo portal de Internet de Cadena 3. Eso no va mucho con su estilo.

Si, pero echale la culpa al gerente que tenemos en Internet que tiene perfil demasiado alto para mi gusto.

A remarla en Córdoba

Mario Pereyra y Rony Vargas ya habían tenido una oportunidad en Córdoba pero no les había ido para nada bien. La revancha se daría años más tarde.

Cuando llegaron a Córdoba junto a Rony  ¿Venían a trabajar de lo que sea?

No. Cuando vinimos a Córdoba, desde la vieja y querida LV3 nos llamaron porque estaban pasando por una etapa muy difícil.  Era el año 1984 y la radio estaba última.

En San Juan nos iba muy bien, pero teníamos ganas de volver a esta provincia, ya que en el año 1969 me habían contratado para venir por dos años, pero nos fue económicamente muy mal. Fue un paso en falso.

Entonces cuando me llamaron de nuevo, les propuse hacer el Operativo Verano del año 84 y decidíamos: si me gustaba la propuesta me quedaba, si no me iba, y lo mismo para la radio.

Cuando llegué, no tenían ni un avisador. Hicimos aquellos primeros dos meses y me di cuenta del impacto que había producido inmediatamente. Hacíamos una cosa distinta, yo gritaba, ponía mucha música, hacía participar a la gente a través del teléfono, alegraba.

Finalmente firmamos un contrato para marzo del año siguiente cuando se venía Rony, y a partir de ahí comenzó a irnos cada vez mejor.

Y un día llegaron a realizar un Operativo Verano con proyección internacional…

Sí, el Operativo Verano más exitoso de la historia.

Se tejieron diversas historias alrededor de la llegada suya y de Rony Vargas a Córdoba…

Los rumores en la calle durante el primer año en que llegamos eran ‘dentro de tres meses se van’,  pero pasaron los meses, los años y llevamos 24 años de líderes, de estar en un horario central de la radio. No hay otro caso parecido.

¿No se llegaron a sentir extranjeros en Córdoba?

No. En el país nosotros somos ‘los cordobeses’.

Se ha dado toda una particularidad con los sanjuaninos en Córdoba, han gobernado, han sido líderes…

Si, es raro. Debe ser el carácter de los sanjuaninos.

¿Y no intentaron desplazarlo de su lugar alguna vez?

Sí, me han querido hacer de todo y afortunadamente no han podido. Hace 24 años que estoy acá, y ya estoy más cerca del chau que del hola, si se quiere. Al igual que en ‘Como la cigarra’, de María Elena Walsh, me han querido matar y aquí estoy, sobreviviendo. Me lo trajeron a Velasco Ferrero, a Orlando Marconi, a Gianserra de Rosario, a Juan Carlos Mesa desde Buenos Aires. Y desde Córdoba me pusieron como a veinte.

Fue probablemente el último intento el de mayor inversión, me refiero a Radio Mitre y su arribo a Córdoba…

Tampoco. Simplemente hay que ver los números de Ibope. Cadena 3 es una de las radios más importantes de Argentina. Con toda humildad, nosotros pensamos en los rivales de Buenos Aires. Hay fútbol de Primera ‘A’ y fútbol de Primera ‘B’.

Un ejemplo figurativo de la expansión de la radio ha sido el de los taxistas que lo escuchan en Capital Federal, por ejemplo.

Si, en Buenos Aires nos escucha muchísima gente. Tampoco quiere decir que nos escuche todo el mundo, pero estamos ahí. Yo hago un concurso y te pongo gente de La Boca, de Pompeya, de Boedo, Liniers, Barrio Norte. No cualquiera puede hacer eso.

¿Usted tiene la fórmula del éxito?

Todo el mundo quiere saber cómo hice, y yo no lo sé.

Pero indudablemente ha sabido dar golpes innovadores como fueron la expansión de la Cadena 3 en su momento, con repetidoras diseminadas por todo el país, o la fuerte apuesta a la tecnología de Internet…

Nosotros tenemos una gran suerte que es tener la radio y también en eso somos innovadores. Hemos hecho una relación radio-internet muy efectiva. A eso, otras radios no lo tienen, ya nos van a copiar obviamente. Pero siempre tratamos de hacer cosas distintas.

La relación con el poder

Estar al frente de una radio con el 70 por ciento de audiencia, ineludiblemente otorga poder. Pereyra es consciente de eso, por eso no es poco habitual escucharlo lanzar chicanas al poder político. 

Teniendo en cuenta el poder de audiencia e influencia que tiene Cadena 3, ¿Cómo ha sido convivir con los diferentes gobiernos en los últimos 24 años?

Nosotros no convivimos con los gobiernos, los gobiernos conviven con nosotros.

Usted editorializa respecto de la falta de seguridad y a los cinco minutos recibe un llamado del Jefe de la Policía  o un Ministro para dar explicaciones, ¿Cómo se llega a esto?

Mi programa es muy popular, tiene algo muy interesante y es que lo escuchan las distintas clases sociales. Entonces no es lo mismo que lo digan en una radio que tiene el 20 por ciento de la audiencia, a que lo digan en una con el 70 por ciento.

Además hay toda una trayectoria, fueron 24 años, la gente te cree.

¿No tiene la sensación de que co-gobierna en Córdoba?

No, nunca tuve esa ida. Yo he sido muy respetuoso con las autoridades. Algunos gobernadores han estado un poco alejados en su momento, pero después se les ha pasado como es el caso de Angeloz, o De la Sota en algún momento.

Y cuando ha habido distanciamiento ¿Sintió algún tipo de presión?

No, nunca. A esas historias yo no las conozco en mi radio. Y en radio no tengo 24 años, tengo 40. Una sola vez, en la vieja LV3 cuando era del Estado, quisieron acallarme pero duró un par de meses y todo siguió igual.

Imagino que en algún momento le tienen que haber ofrecido un cargo político…

Una sola vez se mencionó que querían que fuera intendente. Fue una cosa con amigos míos, con una juventud muy linda que había en aquella época en la UCD, muy afines a mis pensamientos. Pero ni loco.

Probablemente le iría bien si se presenta…

El problema mío es que no ganaría porque no tengo partido. Todo el mundo sabe que soy un hombre muy de derecha, liberal.

En la coyuntura actual, donde la tendencia vira más hacia la izquierda ¿No tiene problemas al afirmar que es de derecha?

No. Hace 24 años que se lo digo a la gente. Ellos saben cómo pienso.

Antes, los que hacíamos radio ni siquiera estudiábamos. Ahora hay universidades de periodismo y todos esos chicos son ‘progres’. Todos quieren ser de izquierda, revolucionarios y se ponen la camiseta del Che Guevara. Después cuando son un poco más grandes, se ponen el traje y la corbata. Es una enfermedad que se cura con el tiempo.

Lo primero es la familia

Mario afirma en varias oportunidades que la radio es para él un juego, allí disfruta, pero que su verdadero logro es la familia.

¿Qué es lo que más disfruta de ser Mario Pereyra?

Disfruto más en mi casa, la realización personal y la familia. Para mí el mejor día de la semana es el domingo porque estamos todos reunidos. También nos juntamos los viernes a la tarde. Ese es mi logro más grande, tener una familia espectacular.

¿Y lo que más odia de estar en su lugar?

Yo tengo que ser un hombre muy agradecido a la vida, tengo que cantar con Violeta Parra. Todo lo que hago me gusta, soy feliz, no tengo problemas. Dios me ha dado una familia y un trabajo extraordinarios, son dos cosas que han ido hiladas. Por ejemplo estar acá con vos haciendo esta entrevista probablemente sea un problema… (Risas)

¿El paso del tiempo no le molesta?

No. Hay muy pocas cosas que me molestan. El paso del tiempo es el paso el tiempo. Antes tenía pelo y ahora no, antes no tenía panza, ahora sí…

Pero al comienzo me afirmó que estaba ‘más cerca del chau que del hola’, ¿A qué se refería?

Me refería al ciclo de la vida, que pasa.

¿Y en cuanto a su ciclo en la radio?

Tengo decidido terminar, cuando termine con todo. Volvemos a lo de antes, un poco de suerte, las circunstancias, Ortega y Gasset, “el hombre y las circunstancias”.

Otros, a esta altura ya estarían en sus casas. Pasó con muchos y nosotros todavía estamos acá y capaz que estamos por un tiempito más…

De todas maneras acá hay un plantel espectacular que ya está para jugar en primera. Lo que pasa es que como yo soy el dueño del equipo, me pongo yo. (Risas)

 ¿Cómo define su situación en económica?

Los tiempos han cambiado. Decir que soy de clase media-alta capaz que no dice nada. Yo quisiera tener lo que la gente cree que tengo.

¿No es usted millonario?

Ni loco. Los medios de comunicación, fundamentalmente la radio, no hacen millonarias a las personas. Sería un súper ingrato si me quejara, vivo fantástico, tengo 2 ó 3 casas, he sido un tipo previsor y no he malgastado el dinero. Vivo muy bien, pero el día que me jubile y no entre dinero voy a tener que cuidarme como cualquier persona.

Mario se levanta, saluda caballerescamente y se despide.

Ahí va el hombre que de la nada creó un imperio. Ahí va el hombre y su circunstancia.

Alguien llora sobre las acacias

Mercedes Marín presentó en sociedad su primera novela.
Por Marcos Calligaris

A Facundo no le alcanza el amor con que fue criado. Miradas que lo hieren, voces que se acallan, ahondando aún más sus deseos de conocer los secretos que necesita develar para vivir en paz. Él viene rastreando la verdad, decidido a poseerla. El viejo Hilario la conoce. No sólo ha sido el hermano que la vida le dio a su madre, sino también su confidente, protector y mejor amigo.
En la cocina de la estancia, entre mates y al sosiego obligado de la noche, el viejo capataz irá descubriendo finamente y uno a uno, los hilos de un telar infinito donde se tejió la historia familiar que el muchacho desea conocer.
Lisandro le gana la partida a su primo Matías y se queda con Milagros. Ella le da su amor y también dos hijos. Soporta la doble vida de su marido, pero se niega a dejarlo, hasta que un hecho accidental la enfrentará a sus propios límites. Enferma y aislada, alucina. A su manera recupera a Matías, que llega cada noche como una sombra, para amarla y protegerla, con la complicidad de las acacias.
Esta es una obra exquisita en su contenido y en su forma.
Su temática centrada en el amor y en una telaraña de encuentros, desencuentros, intrigas y secretos, la desnuda como una novela tradicional. Sin embargo, su entramado la presenta como una obra contemporánea en el sentido amplio de su acepción. A su rica prosa no le falta nada; así, aparece la encuesta, el diálogo en continuo suspenso, el misterio del policial, el género epistolar, todo enmarcado en un contexto campero, que le otorga un toque de frescura propio de la novela costumbrista, que convoca a leer.

El romanticismo atraviesa todas sus páginas, pero cuando creemos poder descansar en él, nuevamente arremete e invita el misterio que acompaña a los personajes desde el comienzo hasta el final.
En un tiempo en que el amor importa poco en las historias, la prosa poética de esta obra nos demuestra que, aún hoy, es posible descubrir que Alguien llora sobre las acacias.

La escritora

Mercedes Marín nació en la ciudad de Córdoba. Con el título de Bachiller, comenzó a trabajar en una compañía de seguros. Trabajando, y estudiando a la vez, logró cursar el sexto año en la Escuela Normal Superior Dr. Agustín Garzón Agulla, egresando como Maestra Normal Nacional.
Escribió desde niña y no olvida a María Teresa, su señorita de cuarto grado, que siempre la alentó. En las antologías compartidas, publicó poesía y cuento.
Recibió premios y menciones en concursos literarios organizados en Córdoba y en el interior de la provincia. Resultó ganadora de un premio en poesía y mención en cuento, del concurso de la Sociedad Argentina de Letras Artes y Ciencias S.A.L.A.C. Nacional 2007.
Años más tarde, un premio obtenido en un concurso organizado por la Municipalidad de Córdoba, le abrió las puertas de los talleres de escritores como Cristina Bajo y José Scangarello. A Cristina, se deleitaba escuchándola en La Casona. Con José, pudo hacer lo que tanto le gusta: escribir. Las críticas favorables del escritor ya desaparecido, afianzaron su inclinación literaria.
Ella dice que la vida está hecha de momentos. Así, cree que llegó el momento de que su primera novela, Alguien llora sobre las acacias, deje de ser de sólo unos pocos, para ser de todos.
Para la autora, “Alguien llora sobre las acacias” es una novela tradicional y contemporánea. “Como en la vida misma, el amor, con sus devenires: encuentros, infidelidades, intrigas y secretos, está presente en sus páginas, tejiendo una urdimbre donde aparece el diálogo, la encuesta, el suspenso, el misterio del policial; con una fuerte connotación psicológica,” sostiene Marín.  En cuanto a la prosa, la escritora la clasifica como poética y “en un contexto campero, que me permite ir moviendo los hilos de mis criaturas, llevándolas hacia su destino, en algunos casos…impredecible”.

Mientras “Alguien llora sobre las acacias” comienza a circular, Mercedes Marín ya se encuentra trabajando en una nueva novela, aunque aclara: “antes, desearía publicar mis cuentos y poesías.”

Julio Grondona: “Si no fuera hincha, no estaría en el fútbol”

Por Marcos Calligaris

*Entrevista realizada en vísperas del Mundial de Fútbol de Alemania 2006.

Julio Grondona es el amo del fútbol argentino. Presidente histórico de la Asociación Argentina de Fútbol, y vicepresidente de la FIFA, Grondona es una figura controversial y polémica que ha sabido-podido mantenerse en el poder de la institución deportiva más fructífera del país, conviviendo con un crisol de gobiernos dictatoriales y democráticos que pasaron por la Casa Rosada. Continue reading

La sirena mediterránea

Entrevista a Georgina Bardach, nadadora, medallista olímpica
Por Marcos Calligaris

Georgina Bardach nació en Córdoba, el 18 de agosto de 1983, tiene 22 años y es la abanderada de la natación femenina en la Argentina. A ese título se lo ganó a fuerza de entrega y talento.

Múltiple campeona nacional e internacional, en el año ‘96 no sabía qué eran los Juegos Olímpicos y en Atenas 2004, con su bronce se convirtió en la primera medallista olímpica en natación para argentina, luego de 68 años. Ahora le apunta a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Sencilla, humilde, toda una ganadora dentro y fuera del agua, asegura que solía ser muy tímida, “demasiado tímida”, y que en los últimos tiempos no le quedó otra que dejar de serlo. También afirma que le cuesta un poco entrar en confianza, pero que cuando lo hace, puede pasársela hablando largos ratos con la gente. Y es verdad porque en esta entrevista no se calló nada y nos contó todo acerca de cada detalle de su vida.

Pequeña promesa

La infancia es el momento indicado para encontrar los por qué y entender los comportamientos de las personas. Georgina comenzó a nadar a los siete años y se pasaba más tiempo dentro que fuera de ella.

¿Cómo considerás tu infancia?

Buenísima. Nací y me crié en la casa en que vivo ahora y la mayoría de los recuerdos que tengo de mi niñez son muy divertidos. La pasábamos bien con muy poco.

¿Se te cruzaba por la cabeza ser deportista?

No, para nada, quería ser abogada o arquitecta. Soñaba con ser arquitecta pero la natación no estaba ni en los planes.

¿Cómo fue que decidiste empezar natación?

Empecé a nadar de muy chiquita porque me quedaba cerca el club Comunicaciones. Pero la decisión ir a natación la tomó mi papá, más que nada para que no me ahogue alguna vez. También practicaba tenis y Hockey.

¿Cuándo llegó el momento de decidirte por un deporte?

Fue casi sin premeditarlo. Estaba practicando tres deportes a la semana y llegó el momento que tenía que elegir uno. Me incliné por la natación por el hecho de que ya había empezado a competir y eso me encanta.

Y de repente, ya eras una nadadora profesional. ¿En qué momento te decidiste a largarte con todo a la natación?

Cuando me cansé del colegio (risas). Estaba en tercer o cuarto año y empecé a ir a clases cada vez menos. Así llegué hasta sexto año y ahí fue cuando dije no voy más y me dedico ciento por ciento a la natación.

Respirando agua

La natación es considerada como uno de los deportes más completos y en consecuencia es el más recomendado por los médicos. Según el diccionario, la natación es el arte de sostenerse y avanzar, usando los brazos y las piernas, sobre o bajo el agua. Georgina sabe mucho de este arte y ella es sin dudas una de las mayores artistas del mundo en esta disciplina.

¿Cuál fue tu primer gran logro en el agua?

El primer logro que recuerdo como una gran hazaña fue cuando gané mi primer campeonato sudamericano.

¿Y tu mayor logro?

A todos los considero grandes logros. Cada uno en su momento fue para mí como el podio de los Juegos Olímpicos de Atenas.

¿Cómo te tomás el hecho de ir a entrenar día a día?

Yo todavía me sigo divirtiendo en el agua. Entreno enserio, tomo todo esto como un trabajo serio y con profesionalismo, pero por suerte puedo decir que me divierto un montón haciéndolo.

¿Alguna vez te dio bronca que deportistas de tu mismo nivel pero en otros deportes ganen fortuna y sean muy populares y en cambio la natación en Argentina maneja esas cifras?

A veces pienso que mi mamá tenía razón cuando me decía “tendrías que haber seguido tenis” (risas). Realmente me encanta lo que yo hago, me encanta nadar, por eso no pienso tanto en esas cosas. Además la natación está devaluada en Argentina. Si ves en Australia, la natación es como el fútbol y su figura Ian Torphe gana alrededor de 6 millones de dólares anuales.

¿Y una nadadora argentina cuánto gana?

(Georgina suelta una carcajada) Mirá, que podamos vivir bien de lo que hacemos y pensar un poco en el futuro, somos solamente dos. Los otros chicos ganan como para vivir el día a día.

A los últimos Juegos Olímpicos llegaste silbando, bajito, sin generar demasiadas expectativas y te volviste con toda la gloria. A Beijing 2008 vas a llegar con muchas expectativas. ¿Qué esperás vos de esa cita?

Me gustaría hacer otro podio.

El esfuerzo y su recompensa

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”, afirmaba el Político y pensador indio

Mahatma Gandhi. Y de algo parecido debe estar convencida Georgina, porque habiendo conocido la gloria desde muy joven, no se relaja y cómo la más sedienta de las atletas le entrega la mayor parte de sus días al entrenamiento y el perfeccionamiento profesional.

¿Cuántas horas al día entrenas?

Mi entrenamiento consta de ocho horas por día, dividido en dos turnos. Empiezo a las 8 de la mañana en la pileta, luego vuelvo a mi casa y duermo una siesta que para mí es sagrada. Después llega la hora de ir al gimnasio y al final de la jornada vuelvo a nadar.

 

El día a día

Pero la sirenita cordobesa también lleva una vida fuera del agua, una vida con la que está más que conforme y lo demuestra en cada gesto, en cada mirada y en cada sonrisa.

¿Qué te gusta hacer fuera del agua?

Me gusta mucho ir de Shopping. Soy amante del cine, voy una o dos veces por semana y los domingos es una fija.

¿Tenés alguna debilidad?

La ropa. No puedo dejar de comprarme ropa. Si te fijás siempre me hace juego todo.

En mi casa tengo dos roperos repletos de ropa y he llegado al punto de comprarme prendas que al llegar a mi casa no me gustan más y se las termino cediendo a mis hermanas.

¿Te gusta la música?

Si, me encanta. Escucha de todo, puedo escuchar desde Rock Nacional hasta tango.

¿Qué hay de tu personalidad? ¿Sos egoísta?

Todos los atletas que hacen deportes individuales son egoístas. Y creo que si no fuera egoísta no hubiera llegado a donde estoy.

¿Qué aspecto de tu forma de ser te puede jugar en contra?

Soy una persona súper sensible. No parece, porque no soy de demostrarlo. Sin ir más lejos, el año pasado fue medio duro para mí y estuve a punto de dejar de nadar. Por suerte este año estoy con psicólogo y estoy trabajando mucho mejor.

La familia

La familia es la institución principal y fundamental de las sociedades y el desarrollo de la personalidad se encuentra estrictamente ligada a ella. Georgina Bardach adora a su familia y en cada entrevista le resulta insoslayable dejar de hablar de su extraordinaria relación con sus padres y hermanos.

¿Cómo está conformada tu familia?

Mis padres (María Adela y Jorge); dos hermanas (Virginia y Jennie) y un hermano (Ignacio). Yo soy la mayor.

¿Cómo te llevás con tus hermanos?

Bárbaro. A veces se me complica con Virginia, la que me sigue. Ella es muy complicada (risas), tiene sus días. Pero en general nos llevamos muy bien.

¿Son todos nadadores?

En un principio nadábamos todos. Virginia dejó de nadar a los 17 años. En el caso de Ignacio, a él le gustaba una chica que nadaba y por eso empezó a nadar, se puso de novio, luego dejó la natación y ahora se dedica al Hockey.

¿Te ves formando tu propia familia?

Falta todavía. Todavía no me lo imagino, pero me encantaría.

¿Les aconsejarías a tus hijos que hagan lo que vos hacés?

No. Me gustaría que aprendan a nadar, pero ni loca les diría que hagan lo mismo que yo. Más allá de porque éste es un deporte durísimo tendrían la presión de ser “hijos de”y sería muy duro para ellos.

Los viajes

Los viajes son una constante en la carrera de ésta nadadora, quien sabe muy bien donde desea pasar el resto de su vida.

La natación te llevó a competir por todo el mundo. ¿Qué lugar te gustó más?

Siempre digo lo mismo, mientras más lugares conozco, más me gusta Argentina.

Eso fue cambiando. Cuando era chica, a cada lugar que iba, me quería quedar a vivir ahí.

A menudo se les escucha decir a los deportistas que no tienen tiempo para conocer el lugar donde compiten. ¿Qué hay de cierto en eso?

No es tan así. Sí se puede conocer. Tampoco significa que te vas de vacaciones pero podés hacer algo de turismo.

Después de la natación

Después de la natación…hay mucho. Georgina, se reconoce primero mujer, luego nadadora, y a sabiendas de que toda carrera deportiva tiene una vida útil, ya planea qué hacer.

 

¿Hasta cuando tenés planes con la natación?

Hasta los Juegos Olímpicos del 2008 seguro, después veré. En algún momento me gustaría competir en aguas abiertas.

Y cuando tu carrera deportiva se haya acabado, ¿Qué pensás hacer?

Quizá me dedique a tener mi propio natatorio. De lo que sí estoy segura es que nunca dirigiría a un equipo de natación. Creo que a la semana me quedaría sin nadadores, se reniega mucho haciendo eso. A lo sumo podría llegar a asumir el papel de manager, eso sí me gusta.

¿Y de hacer algo que no tenga nada que ver con la natación?

Me gustaría ser asesora de imagen. Me encantaría hacer algo al estilo del programa televisivo “No te lo pongas”.

Tocando el cielo con las manos

Entrevista a Fabricio Oberto, basquetbolista, ex NBA
Por Marcos Calligaris

El jugador argentino es uno de los refuerzos del actual campeón de la NBA y junto a su compatriota “Manu” Ginobili, tratará de conseguir un nuevo anillo para los Spurs

Fabricio Oberto nació un 21 de Marzo de 1975 en Las Varillas, una pequeña ciudad del interior de la provincia de Córdoba y desde pequeño mostró gran interés y aptitud para jugar al básquetbol.

“El Bebe” de Las Varillas jugó en Atenas de Córdoba desde 1993 hasta 1998,  el equipo más ganador de la liga argentina y con el que  llegó al momento cumbre en 1997 cuando con una excelente perfomance el equipo quedó tercero en el Open Mc Donald, que reunió a los campeones de cada continente.

A partir de ese momento y tras descollantes actuaciones su nombre comenzó a sonar fuerte en la liga de profesionales de los Estados Unidos, pero Fabricio iba tener que esperar.

Mientras tanto su potencia y calidad emigraron al básquetbol griego, donde se desempeñó para el Olimpiakos y luego de un año pasó al básquetbol español, donde se incorporó al TAU Cerámica y luego al Pamesa Valencia.

Asimismo la selección argentina no fue la excepción en su palmarés, y sería la vidriera que lo depositaría finalmente en el mejor básquetbol del mundo.

Primero fue su descollante participación en el mundial de Indianápolis, donde Argentina se consagró subcampeón dejando atrás al mismísimo Dream Team estadounidense. Luego fue el turno de los Juegos Olímpicos de Atenas, en los cuales Oberto fue uno de los pilares de la consagración de argentina como el nuevo rey del básquetbol mundial. En ambos certámenes el cordobés conformó el quinteto ideal y terminó convenciendo a la crítica de que merecía su oportunidad en la NBA.

Finalmente el día esperado llegó. San Antonio Spurs, el campeón reinante, proclamó su contratación.

Fabricio Oberto, con 30 años, cumplirá un sueño pendiente y tendrá la oportunidad de demostrar en la meca del básquetbol, que es uno de los grandes jugadores del momento.

¿Cómo vivís este momento que tanto esperaste?

Realmente muy feliz, estoy viviendo un sueño y cuesta creer todo lo que está pasando a mi alrededor. Ahora trato de aprovechar junto a mi familia el tiempo que me queda antes de viajar para sumarme a los entrenamientos del equipo. Estoy tranquilo, tratando de disfrutar cada momento. Creo que eso es lo más importante, pero soy consciente de que hay que bajar de la nube y concentrarme en hacer bien las cosas.

¿Cuál fue tu reacción cuando te enteraste que se había concretado tu compra?

Me sentía en una nube, tocando el cielo con las manos. Creo que después del nacimiento de mi hija, ese fue el día más importante de mi vida. Fue un momento en que se juntaron muchas cosas, y por suerte mi familia pudo disfrutarlo conmigo. Están muy contentos con lo que me está pasando, tanto mi familia como la de mi señora.

¿Cómo estás con el inglés?

La verdad, estoy tranquilo en ese aspecto porque me defiendo bastante bien. No creo que sea un problema para desenvolverme allá. Además es una excelente oportunidad para perfeccionarlo.

Los entrenamientos de NBA son muy duros ¿Cómo te preparás físicamente para afrontar la temporada?

Vamos a realizar una pretemporada bastante dura para ponerme a punto con el nivel que exige la NBA. Sé que las temporadas son largas y que la condición física es fundamental. Se juegan partidos cada dos o tres días y no puedo dar ventajas. Pero no hay mucha diferencia con la preparación en Europa o en la selección misma. Tengo confianza en llegar bien al inicio de la temporada.

¿Cómo te imaginás ese primer partido contra Denver?

Al principio nerviosísimo. Creo que entrar a la cancha en ese partido va a ser el inicio del sueño que tuve siempre. Imagino que en ese momento van a pasar muchísimas cosas por mi cabeza, mucha gente. Va a ser difícil controlar la ansiedad, pero tengo que estar con los pies sobre la tierra y tratar de desarrollar mi juego, que es lo que me va a ayudar a ganar confianza.

¿Con qué expectativas llegás a la NBA?

Indudablemente con las mejores. Mi principal objetivo es ayudar al equipo. Eso está por encima de cualquier objetivo personal como sumar minutos o ganarme un puesto. Serle útil al equipo me va a abrir puertas para alcanzar otras metas. Adaptarme rápidamente es otro de los objetivos. Un equipo campeón tiene la obligación de ganar, y ojalá pueda entrar lo antes posible en su sistema de juego.

¿Qué significa contar con “Manu” Ginóbili en el equipo?

Para mí es una tranquilidad el hecho de estar con Manu. Somos muy amigos, y me va a ayudar mucho a adaptarme tanto al equipo como a la ciudad. Es un jugador fantástico que a cualquiera le gustaría tener como compañero de equipo. Esperemos llevarnos dentro de la cancha tan bien como lo hacemos fuera de ella.

¿Cómo vas a manejar tu participación en la Selección a partir de esto?

De la misma forma que lo hice durante toda mi carrera. La selección es lo más importante para mí, y espero cumplir con todos los compromisos que se presenten. Estamos muy cerca del mundial, y todos queremos hacer un buen papel. Lo último que deseo es dejar de lado a la Selección, más con el buen momento que vive el básquetbol argentino.

¿Cómo manejás el hecho de ser una estrella de la NBA y el crecimiento económico que esto implicará?

Uno trata de estar lo más tranquilo posible, de tomarse las cosas de la mejor manera. Indudablemente esto es un crecimiento importantísimo para mí en todos los aspectos, pero lo más importante es seguir siendo la misma persona que fui siempre. No puedo marearme con todo esto. Hay que saber disfrutarlo, pero manejarlo con cuidado al mismo tiempo.

¿Cómo esperás encontrarte dentro de un año?

Espero encontrarme adaptado a la NBA, al equipo y a la ciudad. Espero cumplir las metas que me propuse a corto plazo. Sería importante encontrar un lugar dentro del equipo, y sumar minutos y experiencia. Y por sobre todo, espero verme campeón.

De Caravana: Una historia de amor en el baile de La Mona

Entrevista a Rosendo Ruiz, director de cine
Por Marcos Calligaris

Una nueva etapa se vislumbra en el cine cordobés. Tan nueva, que incluso pronunciar ‘cine cordobés’ suena extravagante.

Promover esta actividad en la provincia mediterránea es justamente el objetivo propuesto por el Plan de Fomento de la Industria Cinematográfica Cordobesa, un programa llevado a cabo por el INCAA, en convenio con el Gobierno de Córdoba a través de la Secretaría de Cultura.

La prueba piloto es la financiación por parte del Gobierno de Córdoba de tres largometrajes realizados íntegramente en la provincia.

‘De Caravana’ es uno de ellos. “Se trata de que se instale una industria cinematográfica en Córdoba. Tengo 40 años y pertenezco a una camada de cineastas que se fueron a Buenos Aires y tuvieron que hacer carrera allá. Yo me quedé, aposté en Córdoba y ya estaba pensando en irme, hasta que se dio la posibilidad de este concurso del INCAA”, sostiene Rosendo Ruiz, director del largometraje en el que como aliciente actuará La Mona Jiménez.

¿En qué consiste armar un proyecto de estas características?
Se trata de un proyecto que es el triple de un guión. El guión es sólo una parte, luego hay que presentar justificaciones estéticas, artísticas, presupuestos, planes financieros. Una vez que presentás todo en el Instituto de Cine de Buenos Aires, un comité de nueve personas te lo evalúa. Si lo declaran de interés, quiere decir que te lo van a pagar pero cuando lo termines. En Buenos Aires ellos ya tienen una entidad que les da plata. Fue así como el gobierno de Córdoba nos ofreció ayudarnos con un aporte, como sucede en Buenos Aires. Fue la voluntad del gobernador Schiaretti, que bajó una línea y se pusieron todos a trabajar. Surgió directamente de él.

¿Es la primera vez que se realiza un film con esta metodología en Córdoba?
Bajo esta metodología, bajo este concepto de un arranque de industria cinematográfica en Córdoba, es lo primero. Somos tres películas hermanas que hemos trabajado juntos en todo y nos seguimos apoyando a pesar de que son muy distintas entre sí. Ya se filmó una en Oncativo, que se llama ‘El Invierno de los raros que brincan’, nosotros estamos empezando con ‘De Caravana’ y el 16 de noviembre empieza otra que se llama ‘Hipólito 1935’, una película de época.

¿Qué puede suceder si los filmes resultan como esperan?
La idea es que a partir de esto comiencen a realizarse mínimamente cinco películas cordobesas por año. En Córdoba tenemos 6 mil estudiantes de cine y mucha gente talentosa se ha ido a Buenos Aires. La idea es que empecemos a tener un espejo acá en Córdoba. Siempre digo que conozco más Nueva York y Los Ángeles que Misiones. El cine es una forma de mostrarte al mundo.

¿Cómo surge el guión?
Este proyecto surge en base a un corto que yo había escrito hace unos años como tesis de la facultad. Luego tomamos esa idea con el objetivo de llevarla a un largometraje. Lo modificamos un poco, se empezó a sumar más gente y se hizo una bola más grande.

¿Por qué La Mona Jiménez?
Yo era compañero de su hija, Lorena Jiménez y habíamos laburado juntos en un mediometraje anterior, llamado ‘Una manga de negros’. Ese mediometraje me abrió las puertas, me sirvió de antecedente y fue la carta de presentación al Instituto, diciendo “miren, podemos hacer algo más o menos”.
La historia era popular, yo empecé a ir de vez en cuando al baile de La Mona, luego lo conocí en su casa y empecé a ir más seguido al baile. Él nos brindó un apoyo incondicional siempre.

¿Cómo fue la respuesta de los fans de La Mona?
La recepción por parte de la gente del baile fue muy buena, muchos chicos que aman a La Mona nos han mandado mails muy copados. Se están realizando los castings y se ha sumado un montón de gente.

¿Cómo describirías la película?
Es una película muy cordobesa, de tonada, de clases sociales. Mostramos el Cerro de las Rosas, La Cañada, la Costanera. Hay también un grupo de actores que son gente del baile. Yo no quiero que la gente se confunda, esta no es la película de La Mona, de hecho de cien escenas que tiene, La Mona sale en tres. Pero los personajes escuchan mucho su música, algunos son cuarteteros. Principalmente es una historia que transcurre en Córdoba.

¿Hay fecha de estreno?
La idea es estrenarla en 2010, lo antes posible.

El director

Rosendo Ruiz

Nació en San Juan el 3 de diciembre de 1967. A los 9 años construyó intuitivamente un proyector de imágenes, haciendo sus propios dibujos animados y organizando funciones para sus amigos. A partir de los 11 realizó varios cursos de dibujos animados e historietas. Esto marcó el inicio de una fuerte vocación por el cine.
Participó en más de treinta producciones. Dirigió y produjo en el 2005, ‘Una Manga de Negros’, mediometraje con el cual viajó por festivales internacionales, afianzando así su camino en la realización cinematográfica. Actualmente está rodando su primer largometraje “De Carvana”.

 

 

De Caravana, según sus realizadores

De Caravana se propone como una película cordobesa. Por eso, el humor, la tonada, los personajes, los temas, los lugares y la idiosincrasia que tanto nos identifican, estarán presente en cada uno de sus fotogramas.

De Caravana habla de la pasión artística. Esa pasión que nos lleva a no poder trabajar en otra cosa que no sea nuestra profesión, que nos lleva a arriesgar nuestra situación económica, nuestros vínculos y en definitiva, nos lleva a entrar en crisis con el sistema y con una sociedad que no nos contiene como artistas.

De Caravana habla también de la marginalidad, de las personas que tampoco son contenidas por el sistema y eligen caminos no convencionales para sobrevivir en él, revelándose y no aceptando su condena a la pobreza y explotación. Y aunque parezca mentira, esta película es una comedia. Una comedia dramática, en la cual sus personajes desbordan de humor y camaradería, en una caravana de emociones y situaciones conducida por una difícil historia de amor. Difícil, no por ser Capuletos y Montescos, sino por ser cordobeses de la High Society él, y del baile de La Mona ella.

Sinopsis

Cuenta la historia de Juan Cruz, un fotógrafo que trabaja en una agencia reconocida de Córdoba. Él tiene como tarea realizar el arte del nuevo disco de La Mona Jiménez. En este ámbito de costumbres desconocidas para él, conoce otro mundo, el de Sara, una joven atractiva con quien se involucra en una historia de amor y en una peligrosa caravana de aventuras.

 

Staff: Francisco Colja, Yohana Pereyra, Martín Rena, Rodrigo Savina y Gustavo Almada.

Producción: El Carro producciones y VideoArte.

El largometraje: duración estimada en 100 minutos. Rodada en High Definition, se exhibirá en 35 mm. Será filmada íntegramente en Córdoba Capital, La Calera y Saldán, incluidos tres bailes de La Mona.

El guión: declarado de interés por el INCAA y la Secretaria de Cultura de la Provincia de Córdoba, como también las municipalidades de Córdoba, La Calera y Saldán.

“Hay que adaptarse a los cambios dramáticos en el periodismo”

Entrevista a Gustavo Tobi, periodista y presentador
Por Marcos Calligaris

Está en el periodismo desde el año 1957. Su primera función fue como cadete en Radio Universidad a los 16 años. “Me hacía falta juntar  unos mangos, sobre todo para poder estudiar medicina”, cuenta Gustavo Tobi, quien terminó convirtiéndose en “el periodista cordobés de más larga trayectoria en la televisión cordobesa”.
Si bien es un símbolo de Canal 12, que por estos días festeja su aniversario número 50, Universidad sería el lugar donde un joven Tobi se rozaría con los grandes periodistas de la época. “En Universidad lo conocí a Sergio Villarruel, que era el jefe y a algunos columnistas de aquel entonces que eran Mariano Grondona,  Bernardo Neustadt, Efraín Bischoff y Eduardo Baltiérrez, que después fue embajador”, recuerda.
Finalmente llegó al 12, y durante mucho tiempo se desempeño como corresponsal de Canal 13 de Buenos Aires.
Cubrió personalmente hitos históricos como la llegada del hombre a la luna y el Cordobazo, hasta que comenzó a formar una recordada dupla informativa junto a Marcos Marchini.
Tobi lleva 41 años en el servicio informativo del canal del Cerro de las Rosas y se enorgullece del programa que presenta cada jornada. “Noticiero Doce es el más visto de Córdoba, porque 18 puntos de rating al mediodía, equivalen como a 40 de la noche”, asegura.
A los 68 años y abuelo de tres nietos, ha sabido adaptarse a los “cambios dramáticos” que se produjeron en el periodismo. “A mí me tocó vivirlos a todos”, asevera.
Amante del golf, la pesca con mosca, la música y la literatura, Gustavo Tobi desdobla sus tiempos, tanto en la vida como en esta entrevista, para dar lugar a las actividades que lo apasionan.
Retrato profundo a un ícono de la televisión cordobesa.

Luego de ser cadete en Universidad, ¿cómo llegó la primera oportunidad?

Cuando empezó Canal 10, en el ’61, me nombraron secretario general del noticiero, yo tenía 20 años. Luego en 1969, durante el Cordobazo, me negué a escribir lo que querían los militares en ese entonces. Habían mandado a un tenientito que nos quería dar órdenes y mi posición determinó la de todo el noticiero. Entonces nos revelamos y a mí me echaron. Me mandaron a cubrir el viaje a la luna y durante el mes que estuve en Estados Unidos, hicieron una reestructuración general y me sacaron la autoridad en el noticiero del mediodía. Finalmente me echaron en septiembre de ese año y en noviembre entré a Canal 12.

¿Cómo recuerda las coberturas en tiempos del Cordobazo?

En Canal 10 y Canal 12 la cobertura se hizo con cámara muda. Las únicas notas sonoras del Cordobazo las hizo Sergio Villarruel para Canal 13 de Buenos Aires. Ellos tenían auricones -cámaras sonoras muy caras y pesadas que funcionaban con batería de auto-. Cuando vieron las notas de Villarruel, lo mandaron a llamar para trabajar en Buenos Aires. Un día se produjo en Córdoba la toma de LV3 por parte de un grupo de locos de los tantos que había en aquel entonces y Víctor  Echenique, que era camarógrafo, me preguntó si podía hacer la nota yo para Canal 13. A partir de ahí ya me empezaron a tener en cuenta como corresponsal. Luego entré en Canal 12.

¿Cómo llegó a Canal 12?

Se había producido una vacante en el archivo y como todos los periodistas sabemos, lo importante es ingresar al Medio. Pero ya el primer día de trabajo hubo una necesidad y me mandaron a hacer una nota. Luego por mucho tiempo fui cronista de calle.

¿Pudo verse en Córdoba la llegada del hombre a la luna?

Sí, en Canal 12 hicieron un enganche a través de Canal 5 de Rosario, porque había un cable coaxial que llegaba hasta esa ciudad y así consiguieron transmitirlo en directo. Fue único, con una muy mala calidad, pero se pudo ver.

Y a usted le tocó cubrirlo personalmente. ¿Cómo recuerda esa anécdota?

Sí, el lanzamiento a mí me tocó cubrirlo de una forma muy particular. Estuve a una distancia de tres kilómetros aproximadamente.
Me habían mandado de Canal 10 y habíamos parado en Cocoa Beach, que está muy cerca de Cabo Cañaveral. Una vez que lo filmamos había que mandar el material a Argentina y eso era todo un trámite, porque había que recorrer 400 kilómetros hasta Miami en auto y desde Miami tomar un vuelo de Aerolíneas con escala en Panamá.
Haciendo ese trayecto en auto no llegaba a tiempo. Entonces yo había visto una base aérea y me presenté para hablar con el jefe, total al no ya lo tenía. Le conté lo que necesitaba, el tipo me miró y me dijo: “no hay problema, pero tiene que venir usted”. Dicho y hecho, me pusieron un casco, la ropa de piloto y me subieron a un caza. No alcanzamos a subir, que ya habíamos llegado a Miami. No me voy a olvidar nunca cómo me miraban en el aeropuerto, con el traje de piloto puesto.

Entonces pudo conseguir el avión de Aerolíneas…

Sí, lo conseguí. El tema era ganarle a Canal 12, que también había mandando un corresponsal. La cuestión es que de esa manera mi material llegó primero a Córdoba y salió una hora antes que el de ellos.

Pasó el tiempo, llegaron los grandes cambios y le tocó mostrar la caída de las Torres Gemelas, en tiempo real, desde un estudio en Córdoba

Sí, las Torres Gemelas se cayeron a las 9:20. Yo di la orden de poner el Canal al aire a los pocos minutos y se transmitió al instante.

¿De qué manera se vieron afectados los noticieros a los cambios en la inmediatez de la información?

La  inmediatez en la información está afectando cada vez más al resto de los medios. Los diarios siguen siendo importantes, pero internet y la televisión le quitan la sorpresa.
El tipo que está interesado en la noticia ahora la tiene al instante en TN, Crónica o en el BlackBerry. Entonces nosotros tratamos de hacer producciones propias, informes especiales. Te tenés que ir adaptando a los cambios dramáticos que se han producido en el periodismo y a mí me tocó vivirlos a todos.

¿Cuál fue el cambio al que más le costó adaptarse?

Lo que más me afectó y que me sigue molestando es el auricular de órdenes. Es lo más complicado, porque tenés que dividir el cerebro en dos. A veces estás dando una noticia y el productor está recibiendo otra por otro lado y te va contando lo que pasa mientras estás hablando. Si no tenés mucho oficio, no lo podés hacer.

¿Quién ha sido el periodista que más ha admirado?

En Córdoba, indudablemente Sergio Villarruel. Sergio inventó lo de hablar sin texto, porque antes todos los noticieros tenían locutores que leían.
Luego a nivel nacional, sentía admiración y la sigo sintiendo por Roberto Maidana. Yo no he conocido a un periodista más completo. Él podía hacer una crónica necrológica en diario o una transmisión de boxeo, de carreras de autos o de caballos; podía hacer una nota de color, una de política, podía relatar un partido de fútbol o de básquet. Sabía cinco idiomas y podía hacer cualquier cosa.

De los periodistas actuales, ¿quién la llama la atención?

Me gusta Sebastián Pfaffen, tiene un agregado especial. Por supuesto que también el ‘Negro’ Clariá. Tiene una precisión en el lenguaje que no la tienen muchos periodistas en el país. También me gusta Rony Vargas, los reportajes que hace son espectaculares y de la forma que él hace radio, son muy pocos los que pueden hacerlo.

Más allá de las cámaras

Gustavo Tobi es un amante de la pesca, del golf, de la música, de la juntada con amigos y escucharlo hablar de sus tiempos libres es un decálogo del buen vivir.
“El golf y la pesca con mosca están muy relacionados. Acabo de venir de pescar una trucha de 12 kilos en el Río Grande y para el año que viene quiero sacar una que me dijeron que pesa 18 kilos”, cuenta con el entusiasmo de un niño. Y brinda más detalles. “La pesca con mosca es muy difícil al igual que el golf, pero tienen cosas en común, el casteo (técnica de lanzamiento) tiene mucho que ver con el swing en el golf. Además tienen que ver con la filosofía propia de la vida”, afirma.

¿En qué podría diferenciar las dos actividades?

El que toma el golf sólo por figuración, es un ‘golfeto’ y lo reconocés de inmediato. En el golf conocés la verdadera personalidad de alguien cuando jugás con él. Hay tipos que parecen calmados y de repente en la cancha son energúmenos. Es como con los ‘mamados’, cuando un tipo está chupado, ahí lo conocés de verdad. En cambio en la pesca con mosca es muy raro que encontrés un energúmeno. Un tipo que pesca con mosca, seguro que es una buena persona, es así, puede haber una excepción en cien mil.

¿Qué le transmite la pesca?

Los pescadores con mosca amamos la naturaleza y somos observadores de ella, amamos las truchas, las pescamos y después las liberamos. A nosotros nos causa una profunda pena si se nos muere una.
La paciencia que hay que tener para atar una mosca, la observación de lo que tenés que hacer, o a la hora de castear, sólo se logra si estás muy tranquilo con vos mismo.
Y si no pescaste nada, te ponés a observar la naturaleza, a sacar fotos…

¿Va seguido a pescar? Desde Córdoba hace falta tomarse varios días…

Voy cada vez que puedo. Yo ya estoy en una altura de mi vida en que puedo hacer esas cosas. Fui en noviembre, diciembre, marzo y en octubre me voy a ir al Amazonas.

Cuando no tiene la posibilidad de salir a pescar o jugar al golf, ¿cómo se las arregla?

Soy una persona que ha estado siempre tranquilo y conforme conmigo mismo. Si no, la mejor compañía sigue siendo un libro, un buen concierto, buenos tangos, jazz, bossa nova, o ponerme a escribir. Tengo algunas cosas guardadas en borradores que a lo mejor algún día publico.
En el canal tienen orden de que si hay algo muy grande me avisen, pero sino, los viernes a la tarde yo me desconecto.

¿Qué es lo primero que hace cuando logra desconectarse?

Generalmente tengo muchas cosas para hacer. A veces juego al golf, o en el invierno voy a cazar y en verano están las excursiones de pesca con mosca. Y si no, lo más lindo es la reunión con amigos. Todos los lunes tenemos una reunión con un grupo de diez personas. Hay muchos que quieren entrar y no los dejamos. (Risas).

Una especie de Logia…

Casualmente, se llama ‘La logia del patio’. La cuestión de los amigos es muy importante.

¿Qué lugar ocupa la música?

Me gusta mucho cantar y canto bien. Cada tanto despunto el vicio y canto tangos o jazz.
El tema de la música para mí es muy importante, por eso éramos tan amigos con Marcos (Marchini), compartíamos muchas cosas. Pese a que todo el mundo lo tenía calificado como tanguero, y en Córdoba no conocí a nadie que supiera de tango como él, también le gustaba todo tipo de música.

¿Por qué no se dedicó a la música?

Tengo una guitarra en casa. Muchas veces pienso que si hubiera aprendido a tocar la guitarra, no hubiera hecho otra cosa más. Estaría tirado bajo un puente.

Volviendo al periodismo, poca gente en Córdoba puede jactarse de una trayectoria tan extensa.

Es que si te agrandás y te crees que sos estrella, pasás a ser fosforito. En periodismo es como dice el tango: “la fama es puro cuento”.

¿Hasta cuándo piensa trabajar?

Cuando cumplí los 65 años me preguntaron si me sentía bien, si quería seguir trabajando, Me dijeron “presencia, tenés, capacidad y público también, eso sí, cuando tengas 90 años,  estés en cama y se te esté saliendo un chorrito de baba, vamos a conversar…” (Risas)

¿Quiénes ve como probables reemplazantes?

A mí me ha costado mucho poner el noticiero donde está. No fue un esfuerzo sencillo. Además, lograr que lo que digás te lo crean y que si hay un poderoso vos lo hagás temblar con lo que decís, no fue fácil. Más de uno me ha llamado para preguntarme por qué digo tal cosa y le respondo que es la verdad.
A Rubén Daniele (titular del Suoem) le he parado el carro al aire, a Luis Juez también y los periodistas de Córdoba están todos embelesados con él. Me he peleado con los presidentes de la Nación cuando eran milicos, con todos, hasta con Alfonsín.
Los reemplazantes naturales podrían ser Lalo Freyre y Jorge Cuadrado.

¿Cómo ve desde su lugar la situación sociopolítica en Argentina?

Argentina es un gran Cromañón, por donde lo mirés. Tapa que levantás, está podrido.
No veo absolutamente a nadie, ni en la organización, ni en la ideología, a nadie capaz de animarse a hacer las cosas que hay que hacer. El último presidente que tuvo un proyecto de país, un programa general, se llamó Arturo Frondizi. Para 2011 no tengo ni la más mínima idea de a quién voy a votar.

Gustavo Tobi mira el reloj y se levanta raudamente. En instantes debe volver a trabajar, como desde 1957 cuando era cadete. Reboza de energía y la transmite instantáneamente, por eso está donde está.

“La Ley de Medios fue una batalla entre Néstor Kirchner y el Grupo Clarín”

Entrevista a Miguel Clariá, periodista
Por Marcos Calligaris

El reloj marca las 8:15 de la mañana. La cita es en un bar céntrico. El periodista llega puntualmente y se sienta frente a mí.

“Ayelén, lo de siempre por favor”, ordena cordialmente. Y lo de siempre es un café, un café cuyas bondades derivan en un primer tema de conversación.

Delante de mí se encuentra sentado Miguel Clariá. En Córdoba no hace falta presentación para un personaje como tal, periodista por antonomasia.

Lo que nos proponemos es un periplo por la memoria misma del protagonista. Un viaje que nos transporte desde su austera infancia en Barrio Cofico junto a sus 16 hermanos, hasta su primer trabajo en una biblioteca. Desde sus primeros años en la carrera de Letras, hasta el día en que Ronald Reagan le firmó su diploma del Postgrado que cursó en la prestigiosa UCLA, de Estados Unidos. Desde los polvorientos partidos de fútbol que comenzó cubriendo en la Primera B de la Liga Cordobesa, hasta la cobertura de elecciones presidenciales en Estados Unidos, Francia o España para Cadena 3.

Un derrotero que incluye anécdotas e intimidad. La vida misma de quien se erigió como uno de los comunicadores más respetados de La Docta.

Miguel Clariá remueve el azúcar con una cuchara, prueba un sorbo de café y nos cuenta sobre su infancia. “Nací en Buenos Aires por casualidad, mi papá estaba cumpliendo funciones profesionales allá y me trajeron en el moisés, pero tengo ADN cordobés, toda mi familia es cordobesa”, aclara.

Luego hunde sus palabras en el silencio, rodea el asa con dos dedos, levanta la taza y nos da pie para la primera pregunta. El viaje está en marcha.

Con 17 hijos ¿Cómo se las arreglaban esos padres para mantener la familia?

Se vivía con mucha modestia, con mucho esfuerzo. Ha cambiado tanto el estilo de vida, que es muy difícil marcar las diferencias. Medio siglo atrás había cosas que no existían, no sólo en tecnología, no existía cierto concepto del gasto, del consumo, de las vacaciones. La clase media argentina era una clase aspirante, muy austera. Todos estudiábamos y empezábamos a trabajar desde muy chicos. Nuestro lugar de vacaciones era Río Ceballos y eran unas vacaciones fantásticas, paradisíacas. 

¿Dónde estudió?

Siempre fui a colegios públicos. Primero a la escuela Presidente Sarmiento y luego al Monserrat, fantástico colegio público. Mi papá fue monserratense, al igual que yo y mis hijos.

Luego vino la etapa universitaria donde estudió Letras. ¿Cómo surge esa inclinación hacia el mundo literario?

Primero hice tres años de Arquitectura. Luego estudié Letras, egresé y me fui a Estados Unidos porque gané una beca. Pero mi formación académica viene de mi primer trabajo que fue en una biblioteca. Estoy convencido de que eso me marcó, era un chico de 16 años y trabajaba en un mundo fascinante de libros permitidos y prohibidos. Tenía un anaquel con libros prohibidos, calculá con esa edad cuáles eran los que sacaba…

¿Qué fue lo que precipitó su salida de los claustros docentes?

En el ‘75 en Córdoba hubo un pre Golpe de Estado, se intervino la Provincia, la Universidad y simplemente, para no andar seleccionando nos echaron a todos. Fue una época tan fea, pero no guardo rencores. Tuve oportunidad de volver y no quise. Hice mi vida en el periodismo y estoy muy contento.

¿Hacia donde cree que iba su vida de no haber mediado esa situación histórica?

Mi vida iba hacia la actividad académica, hacia la docencia. El juego de las vidas no vividas te puede llevar a cualquier lado. Pude quedarme a enseñar en Australia, o en Sudáfrica, donde me ofrecieron contrato. Pero con la vida que viví tengo bastante.

¿Cómo fue la experiencia de estudiar en Estados Unidos?

Fueron tres años. Estudié en la UCLA, la Universidad de California. Es una universidad del Estado, cuyo presidente es el gobernador. En esa oportunidad el gobernador de California era Ronald Reagan, quien luego fue presidente de Estados Unidos. Así que mi diploma está firmado por él. Allí tenía que competir con estudiantes norteamericanos, empezando por aprender inglés.  Fue muy riguroso, exigente y fantástico.

Regreso al país e incursión en el periodismo

Al poco tiempo que llegó de Estados Unidos, Miguel Clariá tendría su primera oportunidad en el periodismo gráfico. “Empecé en el diario Córdoba. Era un diario vespertino que los canillitas voceaban, algo que ya no existe”, recuerda. Y hurgando aun más entre sus recuerdos le dedica otro párrafo al extinto periódico. “En el diario Córdoba me encontré con una redacción de tipos con una formación literal, académica y científica espectacular. Para mí fue una revelación, yo era muy ignorante con algunas cuestiones del periodismo y todavía lo soy. Llegué a esa redacción donde había tipos muy bohemios que jugaban al ajedrez y fumaban pipa. Eran periodistas que no tenían google, tenían todo leído.

¿Sobre qué escribía en el Diario Córdoba?

Entré como cronista volante de deporte. El primer partido que cubrí fue Universitario vs. Las Palmas, por la Primera B del fútbol de Córdoba. Eso fue un hito en mi vida, la primera crónica firmada. Ver mi nombre impreso en el diario Córdoba era en ese momento como el diploma de la UCLA. Recuerdo que jugaron en La Lomita, la adrenalina, la emoción, el descubrimiento de algo que no tenía idea de adónde me iba a llevar.

¿Recuerda algo más de ese partido?

Sí, salieron 1 a 1 y me equivoqué en el nombre del árbitro.

El Diario Córdoba, devino en ‘El Tiempo de Córdoba’ y Miguel Clariá fue atravesando distintas fases en la estructura del periódico hasta llegar a dirigir la tercera etapa del nuevo Diario Córdoba. “Fui director durante nueve meses, pero me fui. No me gusta ser jefe, no tengo capacidades. Eso te genera relaciones y compromisos que no disfruto.”, aclara.

Llegaría el año 1979, la selección juvenil de Maradona y Ramón Díaz jugaba en Montevideo. El joven Clariá cruzó el charco para cubrir el partido ‘juntando puchos’ y una vez en la capital de Uruguay trabó amistad con quien años más tarde se convertiría en el gran referente del periodismo deportivo argentino y quien tendría un papel importante en el devenir de su carrera: Víctor Hugo Morales.

“Víctor Hugo me dijo que se estaba yendo a trabajar a Buenos Aires, lo habían contratado de Radio El Mundo. Cuando finalmente fue, me llamó. Allí empezó a hacer ‘Sport 80’ con un grupo de periodistas impresionantes como Néstor Ibarra, Fernando Niembro, Marcelo Araujo, Adrián Paenza, Alejandro Fabri, muchos que eran compañeros y ahora son enemigos íntimos”, remarca.

¿Cuál es el significado de Víctor Hugo Morales y ‘Sport 80’ para su carrera?

‘Sport 80’ fue un hito. Hasta entonces, la marca del periodismo deportivo era el ‘gordo’ Muñoz y Víctor Hugo le puso inteligencia, creatividad, le subió el nivel. No era sólo relatar un gol -que lo relató mejor que nadie- sino que además era un tipo capaz de incursionar  en la música, en la literatura, en los fenómenos sociales, en la política. Los que lo conocemos lo respetamos mucho, aun cuando disintamos.

Luego vino el paso a Radio Mitre…

Sí, nos fuimos todos juntos a Mitre y de Deportes pasé por todos los otros programas. Era un momento deportivo impresionante de Córdoba, con Talleres y Racing jugando finales.

Pero también eran los años del regreso de la democracia, entonces empezábamos hablando de fútbol y terminaban preguntándome quién iba a ser candidato a gobernador de Córdoba. Primero me llamaron para ‘Magdalena tempranísimo’ y luego terminé siendo el corresponsal en Córdoba de varios programas.

¿Fue en esa instancia cuando Juan Carlos Mareco comenzó a bromear con su tonada?

Con Mareco tuve una relación muy especial. Era un tipo encantador y un grande en el mejor sentido de la palabra. Yo era un auténtico piojo y él un consagrado total y siempre tuvo una deferencia por ponerme al aire o para tomarme el pelo. Luego me convocó como corresponsal en Córdoba para un programa de televisión. Lo recuerdo con mucho agradecimiento.

A partir de ese momento comenzó a trabajar para distintos medios de Buenos Aires…

Sí, trabajé para el Tiempo Argentino de Buenos Aires;  para la editorial Abril, donde hacía de corresponsal a todas sus revistas y en agencias de noticias. Mientras tanto en Córdoba, trabajaba en Radio Universidad; en LV3; en los tres canales de televisión, por todos lados.

¿En qué momento llegó la oportunidad de trabajar para Cadena 3?

Yo era mi propia agencia informativa, que trabajaba para todos los medios al mismo tiempo, hasta que llegó un momento en que Mario Pereyra me hizo una propuesta de trabajar en un proyecto fuerte e importante como este. Fue entonces que me vine a trabajar con él y con Rony. Empecé con Radioinforme 3, que me marcó profesionalmente en el sentido de que ya era un tipo que me tenía que levantar todos los días a las cuatro y media de la mañana y me organizó periodísticamente de otra manera.

Perfil bajo y rigor periodístico

Desde el momento en que llegó a Cadena 3 Miguel Clariá pudo mostrar regularmente para lo que estaba preparado. La radio se convertía en un éxito y aquel muchacho que había empezado con ‘Universitario vs Las Palmas’ se explayaba con profundos análisis políticos, desarrollando un periodismo responsable, serio, con rigor. Llegarían premios, entrevistas a importantes personajes mundiales y coberturas por todos los continentes.

¿Cuál cree que es su mayor mérito para ser considerado como uno de los periodistas de mayor imagen de Córdoba?

Todos los días hacemos un trabajo privilegiado comparado con otros trabajos. Yo digo que los periodistas y los futbolistas no deberíamos llorar, laburamos de lo que nos gusta y es un trabajo exigente en cuanto a la disciplina que te impone. Pero mi mayor mérito, mi mayor talento, es levantarme todos los días a las cuatro y media de la mañana. Luego, todos los días estamos sometidos a la decisión del oyente de cambiar de dial.

¿Cree que la gente realmente utiliza el derecho al zapping?

No sé si la gente a veces no utiliza bien su derecho al zapping, o no termina de aceptar que en realidad ve lo que quiere ver y escucha lo que quiere escuchar.

No acepto mucho la crítica del que te cuenta por qué no le gusta Tinelli y lo sabe porque lo ve. Si no te gusta Tinelli, apagá el televisor.

De sus comentarios se desprende permanentemente el valor de la humildad. ¿Cómo se definiría como periodista?

La humildad es un valor relativo, parece humilde lo que no es. Si en este caso interpretás la humildad como no creérsela, no me la creo. Y no es que no me la crea por humilde, si no simplemente por viejo, por experiencia. Estoy aburrido de ver a quienes se la creían y que de un día para el otro fueron reemplazados. Somos todos sustituibles, tan sustituibles que nos vamos muriendo y van apareciendo otros.  Entonces el que se la cree no es que no sea humilde, sino que es medio bobo.

¿Por qué elegiría a Miguel Clariá en el dial?

Yo a mí mismo no me elegiría, soy terriblemente autocrítico. De hecho, cuando tengo que elegir en el dial pongo música. Soy muy selectivo, no me irriten, no me molesten, no me fastidien.

¿Qué periodista puede escuchar y que no lo irrite?

No te voy a contestar porque sería una respuesta absolutamente injusta e indebida. Tengo muchos amigos en el periodismo pero por ahí me dan ganas de leerlos y otras veces no.

Ha entrevistado a personalidades muy importantes…

Sí, he tenido mucha suerte de que me paguen por entrevistar a Vargas Llosa o a Mario Benedetti… A Benedetti lo entrevisté tres veces y pagaría yo por entrevistarlo. Para mí eso es un premio. Y también hay entrevistas a anónimos absolutos que han sido como medallas y que me han marcado profundamente.

La profesión lo ha llevado a cubrir importantes eventos en el exterior…

Por eso te digo que esto es un privilegio. Yo he viajado por todo el mundo gracias al periodismo, he conocido presidentes, he estado con el Papa. Todo eso tiene un valor muy difícil de calcular y de medir. Cuando protesto a la mañana porque me levanto con mucha alergia y no puedo respirar bien, reflexiono sobre esto, y sobre todo cuando pienso que a la misma hora que yo se levantan enfermeras que tienen que esperar a que pase la Tamse y la Tamse decide no pasar y las deja, me doy cuenta que no hay derecho al pataleo, que soy verdaderamente privilegiado.

¿Qué importancia le da al Premio Konex que recibió en 2007?

Hay premios que tengo y que nunca fui a buscar, que no son rigurosos, no son serios, que son pura tranza, puro canje, que son un mamarracho. Pero el Konex no. De hecho, uno se entera que está nominado cuando ya lo han premiado. Hay otros premios en los que tenés que auto-postularte. El Konex es el único que pongo en mi curriculum.

He escuchado cómo modestamente se ríe de sí mismo, de sus metidas de pata…

Sí, todo el tiempo meto la pata, soy un moquero.

¿Puede recordar algún furcio memorable?

El último fue cuando confundí al técnico de la selección uruguaya con el presidente de Uruguay. En vez de ‘Tabaré’ dije ‘Tabárez’. Pasa que en radio hablamos y hablamos, estamos permanentemente jugados, el que crea que no se equivoca es un bobo.

También recuerdo una metida de pata en televisión y de la cual todavía se están riendo mis compañeros. Fue cuando me tocó hablar sobre un hecho trágico, en el que una señora llamada Alcira había tenido una actitud admirable. Supongamos que su apellido era ‘Pérez’, entonces para expresar mi admiración dije: ‘Hoy todos somos Alcira Gigena’, el nombre del pueblo (Risas).

Esos errores solamente me ridiculizan y eso es lo que menos me importa. Cometemos otros errores mucho más graves.

¿La televisión le gusta tanto como la radio?

No. Me gusta mucho más la radio.

En una ocasión expresó que se consideraba un periodista gráfico…

Sí, escribo espontáneamente. De hecho estoy escribiendo para el diario La Voz de San Justo como para mantener el ejercicio. Escribo todo porque me gusta reflexionar mirando las letras.

¿Le gustaría volver a trabajar en un diario?

No me metería ocho horas por día en un diario, no en este momento. Son distintos momentos profesionales y biológicos. Sí escribiría para una publicación semanal. Pero si me llaman para dirigir el New York Times, no voy.

 

Ley de Medios

“La Ley de Medios fue una batalla entre Néstor Kirchner y el Grupo Clarín”

Con una clara oposición a la flamante Ley de Medios aprobada por la Cámara Alta del Congreso, Cadena 3 puede llegar a ver modificada tanto su programación, como su estructura empresarial. ¿Cómo se definen los posicionamientos en el medio? ¿Cómo afectará la nueva Ley de medios a la radio más importante de Córdoba?

“Me parece que hay que hacer esta diferencia. La posición de Cadena 3 como empresa la marca su director, Carlos Molina. Dentro de la radio, cada uno tiene su posición, si hay algo que reconocerle a Cadena 3 es que es respetuosa de la opinión de quienes trabajamos ahí.

Entonces no hay una coincidencia absoluta en la posición de quienes trabajamos en Cadena 3”, aclara el periodista.

¿Cuál fue particularmente su posición respecto de la Ley de Medios?

Yo no creo en los blancos y en los negros, creo en los grises. Si hubo algo positivo de todo este mamarracho de ley que terminó saliendo es que haya habido discusión, que se haya planteado el debate, que se hayan manejado argumentos.

El problema no es si es la ley de la dictadura, o la ley de la ‘dictablanda’, el problema es si sirve o no sirve para regular los medios de comunicación en tiempos de democracia. Y en ese sentido no tengo ninguna duda que estábamos en deuda con ese debate. El debate finalmente se dio y a partir de ahí yo tengo objeciones conceptuales y formales a la ley que se aprobó. Conceptuales, porque deja bastante margen para el control de medios por parte del poder político. En lo formal, no se puede declamar que una ley es de todos, cuando claramente es una ley donde hay un vencedor y vencidos. Las leyes de todos son consensuadas y acordadas entre todos, esta ley no lo fue. Fue una batalla entre Néstor Kirchner y el Grupo Clarín.

¿Habrá cambios en medios como Cadena 3 a partir de esta nueva ley?

Falta mucho. Va a haber objeciones formales. Todavía no está muy claro cuál va a ser el impacto real. Lo que sí sé es cuál es la intención real, la intención detrás de un buen debate es muy mezquina, es tener el control de los medios. Es el sueño de todos los gobernantes, no sólo de Néstor Kirchner.

Primero la familia, segundo la familia

A pesar del éxito en el mundo del periodismo y desestimando numerosas ofertas para trabajar en otros lares, Miguel Clariá nunca negoció lo que le produce más satisfacción: su núcleo familiar.

¿Cómo fue el acompañamiento de la familia en estos años?

Fue fantástico, la familia acompañó con mucha naturalidad. En algunos momentos les habrá molestado la sobreexposición, que yo no la disfruto. Sobre todo cuando son chicos y se dan cuenta que al papá lo conocen, pero no terminan de entender por qué se lo quitan.

¿Algún hijo continuó con el periodismo?

Afortunadamente no. Uno es médico, otro es arquitecto y los otros dos son diseñadores, uno gráfico y el otro industrial.

¿Luego de Cadena 3 y Canal 8, cómo se divide el resto de su tiempo?

La preproducción es todo el día. Generalmente corto al mediodía y me guardo una hora y media para mí. Leo todo lo que puedo por placer y me impongo tener actividad física y al aire libre. Antes hacía fútbol, luego tenis y ahora juego al golf.

¿Nunca pensó en trasladarse a Buenos Aires?

Tuve varias oportunidades de trabajar en Buenos Aires y muy buenas. Pero yo tengo toda mi familia acá. Quizás hubiera ganado más exposición mediática y plata, pero perdía lo que más valoro, que es llegar todos los días a mi casa. No era buen negocio.

El reloj marca las 9:15. Miguel Clariá se levanta de repente. En escasos minutos saldrá al aire para todo el país con ‘La mesa de Café’, que comparte diariamente con Mario Pereyra en Cadena 3.

Desde otra mesa de café, en un bar céntrico, nosotros sentimos el placer de haber navegado las caudalosas aguas de la historia de un personaje que forma parte de la identidad de Córdoba.

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